El legado de nuestros antepasados.
Nuestro Linaje puro, jamás corrupto,
en sus raíces más profundas aun se nutre,
una herencia basada en nuestra oscura naturaleza,
en la misma esencia de gaia.
Sus pechos nutriendo la falta de soporte en la sociedad,
su viento meciéndonos como consuelo pagano,
tiene sus formas, y las de la madre son perfectamente naturales.
Volveremos con fuerza,
los hijos de los lobos,
los vástagos de la cruda supervivencia,
los retoños de las manadas cooperativas,
entre el musgo y la tierra,
mientras las hojas marchitas rejuvenecen su verdegueante color,
Allí estaremos para plantar la cara, como en los viejos tiempos...

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