Huelo sus esencias,
Dejó mi cantimplora en la hierba húmeda y puedo oírlos...
Gritar, gemir y cantar como musas blasfemas,
Ninguna de mis armas servirá contra ellas,
Un hacha que no corta sus pieles claras,
Avanzó hacia lo profundo del bosque, donde los lobos hacen sus necesidades en la intimidad,
Donde las criaturas abdominales sin nombre se dejan entrever, pero jamás tocar!
Avanzó y avanzó, como un viejo marchito y cansado,
Desecho como la flor rojiza de pétalos frágiles que se va desmoronando
Avanzó y avanzó entre sus senderos siniestros y sus templos paganos,
Y luego de que por fin las encuentro, solo mi carne las desea con calor,
Mi mente está inundada en temor, ahogados en odio,
Creando traición...
Son ellas, las brujas del olvidó, del desprecio y la mala fortuna.
Como las odio, como mi propio cuerpo reacciona ante ellas expulsando rencor...
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