En el pozo inmenso de la existencia
En el altar abovedado que es el cielo de mármol,
sale un mar de humanos atascados unos a otros,
Jamás los quise, jamás lo vi, en una percepción llena de ignorancia los deje morir...
Llenos los fríos muros de ésta hedionda realidad que se viste de elegancia,
nos han dejado aquí para sufrir, y ver otro día el sol que jamás alcanzaremos.
Somos los contempladores del amanecer que nunca se ve llegar...
Advertencia para el viajero que venga a este mundo hostil...
aquí solo hay tierra fría y dura,
sin un aliento materno,
sin un poder que te abastezca, más que el propio.
Aquí nos volvemos nuestros propios dueños,
nuestros propios verdugos...

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